Caso de éxito · Chalet adosado en Tres Cantos
Caso real de reforma integral de un chalet adosado de 340 m² en Tres Cantos. Adrián y su familia compraron una casa amplia pensando que podrían vivir en ella sin reformarla, pero el uso diario reveló una cocina aislada, instalaciones que habían agotado su vida útil, baños obsoletos, almacenamiento insuficiente y una buhardilla difícil de climatizar. El proyecto conectó la cocina, el comedor y el salón, incorporó una gran isla y una chimenea, reorganizó la zona privada y actualizó las cuatro plantas bajo una misma dirección.
La vivienda no necesitaba más superficie, sino que sus cuatro plantas empezaran a trabajar juntas.

La transformación en una mirada
Una vivienda de 340 m² donde cuatro plantas funcionaban como espacios separados
El chalet disponía de superficie, luz natural y estancias generosas, pero la cocina permanecía aislada del salón, las instalaciones habían agotado su vida útil y la planta superior no ofrecía el confort necesario. La reforma reorganizó la vivienda para conectar la vida familiar, actualizar su funcionamiento y dar continuidad a todas las plantas.
La casa tenía metros suficientes. Le faltaba una organización capaz de acompañar la vida de una familia de cuatro personas.
Adrián y su familia habían comprado el chalet pensando que podrían instalarse sin realizar una reforma integral. El uso cotidiano mostró una cocina cerrada, un tendedero que reducía su superficie, baños obsoletos, poco almacenamiento en el dormitorio principal y una buhardilla expuesta al calor, al frío y al ruido. A ello se sumaban instalaciones eléctricas, hidráulicas, térmicas y de climatización que necesitaban una renovación completa.
Un chalet adosado de 340 m² y cuatro plantas
Una vivienda familiar amplia en Tres Cantos, con salón, cocina y aseo en la zona de día, dormitorios y baños en la planta privada y una buhardilla destinada a juego y trabajo.
Proyecto y ejecución bajo una misma dirección
La familia necesitaba analizar el conjunto, definir una distribución más conectada y coordinar instalaciones, materiales, interiorismo y obra sin fragmentar responsabilidades.
Integrar cocina, tendedero, comedor y salón
La eliminación de las divisiones y la incorporación del antiguo tendedero permitieron crear una gran cocina con isla y una zona de día continua para compartir la vida familiar.
Una vivienda más conectada, luminosa y confortable
La reforma incorporó chimenea, nuevos baños, más almacenamiento, instalaciones renovadas y una buhardilla independiente preparada para jugar, trabajar y descansar.
La vivienda terminada
Cocina, salón, chimenea y cuatro plantas responden ahora a una misma forma de vivir
La zona de día se convierte en una secuencia abierta donde cocinar, reunirse y descansar forman parte de una misma actividad familiar. La renovación continúa en dormitorios, baños y buhardilla, conectados mediante un lenguaje material común y unas instalaciones completamente actualizadas.
Proyecto construido · Tres Cantos
01 / 08
Una zona de día continua para compartir la vida familiar
La cocina, el comedor y el salón se conectan en una misma secuencia espacial, aprovechando la luz de los ventanales y eliminando las antiguas divisiones.
Primera visita y proyecto
Una familia que conocía la casa y un proyecto que debía aprender de su forma de vivir
Adrián y su familia habían comprado una vivienda amplia pensando que podrían ocuparla sin realizar una reforma integral. El uso diario reveló que la superficie no era el problema: cocina, baños, almacenamiento, instalaciones y buhardilla no respondían todavía a la vida familiar que querían construir.
Adrián no quería cambiar la casa por cambiarla. Necesitaba transformar aquello que impedía disfrutarla en familia.
Durante la primera visita recorrimos cada planta y escuchamos cómo utilizaban realmente la vivienda. La prioridad era unir cocina y salón, mejorar los baños, aumentar el almacenamiento del dormitorio principal y convertir la buhardilla en un espacio capaz de combinar juego, teletrabajo y vida familiar.
Antes de dibujar la solución había que comprobar cómo funcionaban estructura, instalaciones y cubierta
La integración de la cocina, la incorporación de una chimenea, la reorganización de los baños y el confort de la buhardilla dependían de elementos que todavía no eran visibles: pilares, bajantes, salidas de humos, ventilaciones, falsos techos y cámaras de aislamiento.
No bastaba con unir cocina y salón
La propuesta debía verificar si el cerramiento del tendedero podía eliminarse, cómo mantener la extracción de la cocina, si existía un recorrido viable para la chimenea y de qué manera podían reorganizarse los baños sin introducir nuevas limitaciones en la planta principal.
Una vivienda amplia con espacios desconectados, instalaciones agotadas y una planta superior difícil de utilizar
La casa ofrecía buenos metros y abundante luz natural, pero la cocina permanecía aislada del salón, los baños habían llegado al final de su vida útil y la buhardilla sufría importantes cambios de temperatura.
La primera propuesta no era todavía la vivienda de Adrián y el proyecto volvió a trabajarse
La primera alternativa separaba parcialmente cocina y comedor mediante una cristalera. Adrián seguía percibiendo la cocina demasiado lateral y un tramo de la zona de día poco aprovechado. En lugar de defender aquella solución, volvimos al plano hasta conseguir una integración más clara y coherente con la forma de vivir de la familia.
Demolición y obra abierta
La demolición verificó el proyecto y descubrió las condiciones reales de las cuatro plantas
La obra no comenzó para decidir sobre la marcha cómo reorganizar la vivienda. La distribución, las instalaciones y las principales soluciones estaban estudiadas, pero abrir tabiques y falsos techos permitió comprobar la salida de humos, las bajantes, el antiguo tendedero y el aislamiento existente bajo cubierta.
Cada apertura respondía a una nueva organización definida, pero debía contrastarse con la realidad construida.
Los planos establecían la integración de cocina, comedor y salón, la incorporación del tendedero, la reorganización de los baños y la independencia de la buhardilla. Las mediciones y el alcance conocido permitían iniciar la ejecución con una dirección clara.
La obra abierta sirvió para localizar recorridos, verificar dimensiones y adaptar los encuentros técnicos sin perder la lógica general del proyecto.
Dirección arquitectónica
El proyecto siguió comprobándose durante los siete meses de ejecución
La definición previa permitió comenzar la obra con una estrategia clara, pero transformar 340 m² distribuidos en cuatro plantas exigía revisar replanteos, instalaciones, encuentros y acabados antes de cerrar cada fase. Tomás Fernández y Luis Sánchez Blasco dirigieron el proceso junto al equipo de obra y mantuvieron informado a Adrián sobre las decisiones relevantes.
Dirigir una reforma integral significa coordinar decisiones que afectan simultáneamente a varias plantas.
La posición de la chimenea condicionaba su salida hasta cubierta; las bajantes afectaban a los baños y al salón; la isla debía coordinarse con instalaciones y extracción; y el nuevo cerramiento de la buhardilla debía resolver aislamiento, climatización, acústica y uso.
Cada solución se comprobó sobre la obra para que estructura, instalaciones, carpinterías, iluminación y acabados terminaran funcionando como partes de un mismo proyecto.
Instalaciones, carpinterías y revestimientos se coordinan antes de convertirse en acabados
Electricidad, fontanería, saneamiento, calefacción y climatización debían relacionarse con la nueva distribución, la cocina, los baños, los falsos techos, la chimenea y el mobiliario fabricado a medida.
La familia participó en las decisiones sin tener que coordinar los distintos oficios
Adrián acompañó el desarrollo del proyecto, visitó la vivienda durante la ejecución y participó en la elección de cocina, pavimentos, puertas, muebles de baño y acabados.
Nuestro trabajo consistió en transformar esas preferencias en soluciones compatibles con las instalaciones, el presupuesto definido sobre el alcance conocido y el funcionamiento conjunto de la vivienda.
Cocina, salón y chimenea
La cocina deja de separar a quien cocina y se convierte en el centro de la vida familiar
La nueva planta integra el antiguo tendedero dentro de la cocina, elimina las divisiones con el comedor y el salón e incorpora una gran isla como superficie de trabajo y lugar de encuentro. La chimenea completa la transformación y organiza el frente principal de la zona de estar.
Abrir la cocina exigía ganar superficie, resolver las instalaciones y construir una relación real con el salón.
El antiguo tendedero se incorporó a la cocina para liberar el espacio necesario alrededor de la isla. La nueva composición concentra almacenamiento, electrodomésticos y zonas de trabajo en frentes continuos, evitando que el equipamiento doméstico fragmentara visualmente la planta.
La posición de la placa y la campana se coordinó con la extracción existente, mientras la isla se dimensionó para cocinar, apoyar el servicio del comedor y convertirse en un punto habitual de reunión.
Cocina, comedor, salón y chimenea forman ahora el centro cotidiano de la vivienda
La continuidad no depende únicamente de retirar tabiques. La posición de la isla, el mobiliario a medida, los recorridos, la iluminación y el frente de la chimenea construyen una planta abierta donde cada uso conserva su identidad.
Materiales, zonas privadas y confort invisible
La continuidad de las cuatro plantas se apoya en materiales resistentes y decisiones que mejoran el uso diario
La reforma necesitaba un lenguaje común para una vivienda de 340 m², pero también soluciones capaces de soportar la actividad de una familia con dos niñas. Pavimentos, maderas, revestimientos, carpinterías e iluminación se eligieron por su relación visual, su durabilidad y su facilidad de mantenimiento.
Una base clara, madera natural y tonos minerales unifican la vivienda sin convertirla en un espacio uniforme.
La familia buscaba una casa luminosa, natural y serena, alejada de soluciones excesivamente frías o dependientes de una tendencia concreta. La selección combinó blancos, maderas claras, tonos crema y acabados pétreos con una presencia contenida.
El pavimento porcelánico con apariencia de madera aporta continuidad y resistencia, mientras la encimera porcelánica gris clara, las carpinterías integradas y los revestimientos de baños mantienen un lenguaje común con distintas intensidades en cada planta.
Las zonas privadas mantienen el mismo lenguaje, pero responden a necesidades diferentes
El dormitorio principal debía ganar orden y almacenamiento, los baños necesitaban renovar por completo su funcionamiento y la buhardilla debía convertirse en una estancia familiar utilizable durante todo el año.
La mejora principal de una reforma integral no siempre aparece en las fotografías.
La vivienda renovó las redes que condicionan su funcionamiento cotidiano y coordinó cada instalación con la nueva distribución, los falsos techos, los muebles y los equipos finales.
La buhardilla necesitaba aislamiento, independencia y control térmico para convertirse en una planta útil
La reforma incorporó un nuevo cerramiento desde el forjado y una puerta que permiten separar la buhardilla del hueco de escalera. Esta decisión mejora el control acústico y evita que su uso interfiera en las plantas inferiores.
Las comprobaciones realizadas durante la obra mostraron una cámara amplia bajo cubierta y un aislamiento insuficiente. El refuerzo de esa cámara, junto con la actualización de la climatización, reduce las oscilaciones de temperatura que antes limitaban el uso del espacio.
La iluminación integrada acompaña la geometría curva sin llenar el techo de elementos independientes y completa una estancia preparada para juego, teletrabajo y descanso.
Antes y después
La transformación no se limita a renovar acabados: cambia cómo funciona cada planta
Las comparaciones muestran las decisiones que modificaron el uso real del chalet: integrar la cocina, abrir la zona de día, renovar los baños y convertir la buhardilla en una estancia familiar confortable.
Antes
Después
La entrega de la vivienda
Siete meses después, la familia volvió a recorrer una casa completamente reorganizada
La reforma integral del chalet se completó en 2026 después de siete meses de ejecución. La vivienda mantenía sus 340 m² y sus cuatro plantas, pero cocina, salón, chimenea, dormitorios, baños, buhardilla e instalaciones respondían ahora a una misma forma de vivir.
El resultado ya no era una colección de planos, materiales y decisiones técnicas, sino la nueva vivienda de la familia.
Adrián había participado desde la primera visita, había cuestionado la propuesta inicial cuando todavía no reconocía en ella su forma de vivir y había acompañado las decisiones de distribución, cocina, materiales y acabados durante la ejecución.
En la entrega pudo comprobar la relación abierta entre cocina y salón, la chimenea incorporada al frente principal, la reorganización de la zona privada y la transformación de la buhardilla en una estancia preparada para el uso cotidiano.
Recorrer la vivienda terminada permite comprobar cómo cada decisión afecta al conjunto
La cocina abierta, la chimenea, los nuevos baños, el almacenamiento del dormitorio principal y la buhardilla climatizada ya no eran soluciones aisladas. Formaban parte de una vivienda con una lógica común desde la planta principal hasta la cubierta.
Proyecto, dirección y ejecución permanecieron relacionados hasta la entrega
La escala de la vivienda exigía evitar decisiones independientes entre plantas, instalaciones y acabados. El proyecto permitió definir el alcance conocido, medir la intervención y coordinar la ejecución bajo una misma dirección arquitectónica.
Esa continuidad mantuvo alineadas la distribución aprobada por la familia, las soluciones técnicas descubiertas durante la obra y el resultado finalmente construido.
Reforma integral de chalet en Tres Cantos
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El primer paso no es demoler: es comprender cómo deben funcionar conjuntamente todas las plantas.
Analizamos la distribución existente, la estructura, las instalaciones, la envolvente térmica, la relación entre plantas, el almacenamiento y las necesidades reales de la familia antes de definir el alcance de la reforma.
A partir de ese diagnóstico desarrollamos alternativas de proyecto, soluciones constructivas, mediciones exhaustivas y un presupuesto definido y controlado sobre el alcance conocido.
Preguntas frecuentes del proyecto
Decisiones concretas de una reforma integral de chalet de 340 m² en Tres Cantos
Este caso permite responder dudas sobre cocinas abiertas, chimeneas, instalaciones, baños, buhardillas y conservación de elementos existentes a partir de una vivienda realmente proyectada, ejecutada y entregada en 2026.
¿Cuánto duró esta reforma integral de chalet en Tres Cantos?
La ejecución tuvo una duración aproximada de siete meses y la vivienda se entregó en 2026. La intervención afectó a 340 m² distribuidos en cuatro plantas e incluyó demolición, nueva distribución, renovación de instalaciones, cocina, chimenea, baños, carpinterías, iluminación, acabados y adecuación de la buhardilla.
La definición previa del proyecto permitió organizar la secuencia de los trabajos y coordinar decisiones que afectaban simultáneamente a varias plantas.
¿Cómo se abrió la cocina al salón sin perder almacenamiento ni superficie de trabajo?
La reforma eliminó las antiguas divisiones e incorporó el tendedero dentro de la cocina. Esa superficie adicional permitió ordenar el equipamiento en frentes continuos e introducir una gran isla central sin comprometer los recorridos.
La isla funciona como zona de preparación, apoyo, almacenamiento y reunión, mientras los electrodomésticos integrados reducen la presencia visual del equipamiento doméstico.
¿Por qué se revisó la primera propuesta de distribución de la zona de día?
La primera alternativa incluía una separación acristalada y mantenía la cocina en una posición que Adrián seguía percibiendo demasiado desconectada del salón. También quedaba una parte de la planta con un aprovechamiento poco claro.
El proyecto volvió a estudiarse hasta conseguir una relación más directa entre cocina, isla, comedor y salón. La revisión fue posible porque las alternativas se analizaron antes de iniciar la obra.
¿Cómo se comprobó que era posible construir una chimenea en el chalet?
El proyecto estudió inicialmente su posición y un posible recorrido hasta cubierta, pero la viabilidad definitiva dependía de comprobar los elementos ocultos durante la demolición.
Al abrir tabiques y falsos techos se confirmó una salida compatible con la vivienda. Después se coordinaron el cassette, el conducto, el pilar, la bajante, el revestimiento y el mobiliario para integrar la chimenea en un único frente arquitectónico.
¿Qué instalaciones se renovaron durante la reforma integral?
Se renovaron las instalaciones eléctricas, la fontanería, el saneamiento, la calefacción y la climatización. También se revisaron ventilaciones, pasos técnicos, equipos y encuentros con falsos techos, cocina, baños y mobiliario.
La coordinación se realizó a partir de la nueva distribución para evitar que mecanismos, radiadores, conducciones o equipos quedaran condicionados por una organización anterior que ya no existía.
¿Cómo influyeron las bajantes en la nueva distribución de los baños?
La localización real de las bajantes se comprobó durante la fase de demolición. Esa información permitió ajustar la posición de los aparatos sanitarios y mejorar la relación entre dormitorio principal, vestidor y baño.
La distribución no se decidió únicamente por criterios visuales: tuvo que coordinarse con pendientes, saneamiento, impermeabilización, ventilación, mobiliario y recorridos cotidianos.
¿Qué se hizo para poder utilizar la buhardilla durante todo el año?
La planta superior presentaba cambios importantes de temperatura y permanecía abierta al hueco de escalera. La reforma incorporó un nuevo cerramiento desde el forjado y una puerta para independizarla acústica y térmicamente.
Al abrir la cubierta se comprobó que la cámara existente disponía de un aislamiento insuficiente. Se reforzó esa protección, se actualizó la climatización y se integró la iluminación siguiendo la geometría curva del techo.
¿Por qué se conservaron la escalera de mármol y otros elementos existentes?
Una reforma integral no obliga a sustituir todo aquello que ya existe. La escalera de mármol y otros elementos técnicamente viables se protegieron y conservaron porque podían integrarse correctamente en la nueva vivienda.
Esta decisión permitió concentrar el presupuesto en la distribución, las instalaciones, el aislamiento, la cocina, los baños y las carpinterías, donde la intervención generaba una mejora funcional más relevante.
Antes de valorar una reforma de chalet hay que analizar cómo se relacionan todas sus plantas
Estudiamos distribución, estructura, instalaciones, cubierta, aislamiento, almacenamiento y necesidades familiares. Después desarrollamos el proyecto, las mediciones y la ejecución bajo una misma dirección arquitectónica.


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